Las esculturas de Juan Muñoz resucitan en Madrid

La restrospectiva del escultor Juan Muñoz en el Museo Reina Sofía no es una exposición al uso. No tiene un inicio ni un final, ni un orden establecido y ni siquiera un volumen ortodoxo de las obras. No le defraudará, porque los personajes creados por Juan Muñoz tienen la gran habilidad de interpelar al visitante y de no dejar indiferente a nadie.


Como muchos de los grandes artistas, Juan Muñoz falleció a edad demasiado temprana (48 años) en 2001, poco después de recibir el Premio Nacional de Artes Plásticas y mientras sus obras estaban expuestas en la Tate Gallery de Londres. Pero tuvo tiempo para revolucionar el mundo de la escultura con nuevas propuestas. Una de las ideas fuerza de la producción de Muñoz es que la obra artística no es sólo el resultado final, sino que la propia búsqueda forma parte de la obra. Sus figuras monocromáticas o de colores parduzcos les dan universalidad, ausencia de rasgos distintivos, y en esa falta de particularidad nos interpelan, nos cuestionan e incluso nos incomodan.

La visita de la exposición es un juego constante. Los personajes de Juan Muñoz nos sorprenden en cualquier rincón: se nos aparecen sus acróbatas, sus enanos, sus bailarinas o sus seres orientales en el jardín, medio escondidos entre los castaños, en los pasillos, en las terrazas del museo o en cualquier espacio insospechado.

La Retrospectiva de Juan Muñoz (Madrid, 1953 - Santa Eulàlia de Ibiza, 2001) es una exposición organizada conjuntamente por la Tate Modern de Londres y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Antes de llegar a Madrid, estas obras se han expuesto en la Tate, en el Guggenheim de Bilbao y en la Fundaçâo Serralves de Oporto. La exposición está abierta al público del 21 de abril al 31 de agosto de 2009.